05/03/2024
Fernando Larraín
Vicepresidente Ejecutivo de Comunicaciones, Marketing y Estudios en Santander Chile

Los commodities, las energías renovables y el hidrógeno verde potenciarán las exportaciones del país.

Los economistas de Santander Chile analizan algunas de las fortalezas de crecimiento para la quinta economía de América Latina.

Las decisiones difíciles del año pasado traen estabilidad en 2024

La economía chilena se recuperó rápidamente de la pandemia gracias a un impulso significativo de las políticas fiscales y monetarias. La amenaza de un sobrecalentamiento económico estuvo presente, pero un manejo institucional claro y firme facilitó un aterrizaje más suave que el previsto durante 2023.

Este empuje ha traído estabilidad en el comienzo de 2024. Se espera que la inflación alcance la meta del 3%, se reduzca el déficit de cuenta corriente y que la economía crezca en torno al 2%, cercano a su nivel tendencial.

Varios organismos internacionales y clasificadoras de riesgo han destacado la solidez institucional de Chile, en particular, la autonomía de su banco central y la elevada credibilidad que esto genera, como elementos decisivos para la estabilidad macroeconómica. 

La energía limpia y los minerales, factores críticos para la revolución tecnológica verde

La principal fuente de exportación de Chile es la minería, entre otros motivos, porque el país cuenta con importantes reservas de cobre y litio. Son algunos de los minerales esenciales que el mundo necesita para desarrollar vehículos eléctricos y otras tecnologías verdes.

Sumado a ello, el país tiene gran potencial en energías renovables y en la producción de hidrógeno verde, lo que hace que sea un mercado atractivo para los inversores internacionales.

La demanda global de todos estos recursos ofrece mayores incentivos para la inversión en estos sectores. Todo ello, si bien beneficia directamente al sector exportador y al crecimiento económico doméstico, también da sustento a las perspectivas de una favorable recaudación fiscal.

Impulsar la productividad, la inversión y la conectividad

La innovación tecnológica y una economía digital en crecimiento serán motores clave del crecimiento a largo plazo de Chile.

La conectividad digital está mejorando con el despliegue de redes de fibra óptica que ofrecen banda ancha rápida y mejoran la productividad. La creciente reputación de Chile como un hub tecnológico se reforzará aún más cuando en los próximos dos años entre en funcionamiento el primer cable submarino de fibra óptica entre Sudamérica y Asia-Pacífico.

Aunque estos avances ofrecen muchas oportunidades para los próximos años, el país también tiene que resolver importantes retos estructurales. Hay que dar prioridad a la productividad y la inversión, mientras que la reducción de las barreras regulatorias reforzaría la competencia y reduciría los costes en investigación e innovación.