06/02/2024
Fernando Larraín
Vicepresidente Ejecutivo de Comunicaciones, Marketing y Estudios en Santander Chile

Chile se encamina hacia la normalización de la política monetaria en 2024.

El equipo de economistas de Santander Chile ve señales esperanzadoras para la quinta economía de América Latina. 

Del estancamiento al crecimiento

La economía chilena estaba estancada en 2023, pero las cifras recientes sugieren que la actividad económica está empezando a repuntar de nuevo.

Esperamos que la actividad económica vuelva a tasas tendenciales de crecimiento del PIB en 2024 gracias a unos tipos de interés más favorables, una menor inflación y unas perspectivas políticas más estables. Estos factores impulsarán el consumo privado y la inversión también se recuperará lentamente.

La relajación general de la política monetaria que se espera del banco central de Chile y de sus homólogos de todo el mundo tendrá un impacto positivo. Estimamos que el PIB crecerá más de 1% en el primer semestre de 2024, alcanzando 2% a finales de año.

Manteniendo el control sobre la inflación

En 2022, los conflictos geopolíticos, las interrupciones en las cadenas de suministro globales y el shock de liquidez que sufrió la economía chilena llevaron a la inflación a un máximo de 14% en el tercer trimestre del año.

Sin embargo, la combinación de una política monetaria más restrictiva por parte del banco central y una reducción de los precios de las materias primas ha marcado una diferencia significativa. A finales de 2023, la inflación descendió a 3,9% y esperamos que alcance el objetivo de la autoridad monetaria de 3% en el segundo trimestre de 2024.

La caída de la inflación está siendo impulsada por unos precios mundiales más estables y por la demanda interna, a pesar de que el mercado laboral y el panorama financiero sigan siendo débiles.

Las perspectivas de recortes de tipos ganan fuerza

El banco central de Chile fue uno de los primeros del mundo en introducir recortes de los tipos de interés oficiales cuando las condiciones económicas empeoraron en todo el mundo a mediados de 2023, tomando medidas agresivas para terminar el año en 8,25%.

Ahora, con una inflación a la baja, pero una economía aún frágil, esperamos que el tipo de referencia siga reduciéndose durante 2024.

La velocidad y la magnitud de la normalización de la Tasa de Política Monetaria (TPM) dependerán del contexto macroeconómico local, los riesgos internacionales y también de las decisiones de la Reserva Federal de EE. UU., y de otros grandes bancos centrales que podrían moderar o acelerar el ritmo de ajuste. En el escenario base, esperamos que la TPM se sitúe en torno a 4,5% a finales de año.